Noche de fiesta
Como flexible rama que rozó el viento
muevo el talle estrecho, la opulenta cadera
al son de la incesante música.
Nadie, como creo que dijo un poeta antiguo,
ha enjugado en mi túnica
la sangre de sus ojos todavía.
Es como la rosa. Y en su cuello puse
un brocado hermoso de verde tafetán.
Yo misma me siento hermosa y por eso bailo,
para que vean mi tez no muy oscura y mis manos regordetas.
Nadie aún se ha fijado en mí,
mas confío en el dulce manto que la noche
arrojará muy pronto.
Como flexible rama que rozó el viento
muevo el talle estrecho, la opulenta cadera
al son de la incesante música.
Nadie, como creo que dijo un poeta antiguo,
ha enjugado en mi túnica
la sangre de sus ojos todavía.
Es como la rosa. Y en su cuello puse
un brocado hermoso de verde tafetán.
Yo misma me siento hermosa y por eso bailo,
para que vean mi tez no muy oscura y mis manos regordetas.
Nadie aún se ha fijado en mí,
mas confío en el dulce manto que la noche
arrojará muy pronto.

