Una calle sin fin: mas diminuta
Una calle sin fin: mas diminuta,
Acogió mis pasos futuristas,
Evaporados, en mi chacabana dos
Lirios.
Ahora, ascendido a difunto,
Recuerdo aquellos días de Puerto Plata
El Atlántico, almacenados en la Poza
Del Castillo, como una superficie
Sórdida de gemidos.
Llegado el momento, me tocó, pues,
Entregar mi voz, como en efecto
Entregué, a la inquietud del desierto,
Que no imaginé tan confortable.
Hago constar y certifico
En esta hora postrera,
Poeta Ramón Francisco.
Una calle sin fin: mas diminuta,
Acogió mis pasos futuristas,
Evaporados, en mi chacabana dos
Lirios.
Ahora, ascendido a difunto,
Recuerdo aquellos días de Puerto Plata
El Atlántico, almacenados en la Poza
Del Castillo, como una superficie
Sórdida de gemidos.
Llegado el momento, me tocó, pues,
Entregar mi voz, como en efecto
Entregué, a la inquietud del desierto,
Que no imaginé tan confortable.
Hago constar y certifico
En esta hora postrera,
Poeta Ramón Francisco.

