Amar las letras
Puedo amar este invento,
de niño me enseñaron amar a Dios y no lo veía,
luego amé a tantas actrices en la oscuridad de un cine sucio.
Puedo amar la fanta de naranja cuando no queda otra alterativa,
y suplicar por teléfono que me amen -aúnque me duela-
y a mi amigo invisible en navidades -puedo amarlo-
y al cajero automático cuando obedece
y al Orphidal cuando me vence...
Y así és como empecé amar a las letras desparramadas en mi cama deshecha
porque las llevo conmigo y se esparcen en mi almohada ¿sabes?
y sueño los verbos...
y no los toco...
a penas los toco...
Puedo amar este invento,
de niño me enseñaron amar a Dios y no lo veía,
luego amé a tantas actrices en la oscuridad de un cine sucio.
Puedo amar la fanta de naranja cuando no queda otra alterativa,
y suplicar por teléfono que me amen -aúnque me duela-
y a mi amigo invisible en navidades -puedo amarlo-
y al cajero automático cuando obedece
y al Orphidal cuando me vence...
Y así és como empecé amar a las letras desparramadas en mi cama deshecha
porque las llevo conmigo y se esparcen en mi almohada ¿sabes?
y sueño los verbos...
y no los toco...
a penas los toco...

